“La educación ya no puede ser de propiedad exclusiva del estado.” Peter F. Drucker

La palabra universidad procede del origen latino “universitas” o universal. A lo largo del medievo, este vocablo se utilizaba para denominar cualquier comunidad en su aspecto colectivo, como, por ejemplo, “universitas generis humanis”, que se refiere a todo el género humano. En este sentido, también se podía usar como conjunto de unidades, o la totalidad de una cosa. En el caso de la educación, el término completo era “Universitas Magistrorum Et Scholarium“, que hacía referencia a la reunión de maestros y alumnos en torno al saber.

En el año 533, “universitas” acoge el sentido de gremio, entendido este como una suerte de unidad jurídica de las agrupaciones de profesores y alumnos, hasta entonces no circunscritas a lugares físicos, y que irían agrupándose a partir de entonces, dando lugar a los campus. Durante mi época universitaria, los dos campus de la Universidad Complutense, Moncloa y Somosaguas, perdían durante julio y las primeras semanas de agosto su protagonismo, cediéndoselo al Euroforum del Escorial que, en sus dos campus, Infantes y Felipe II, concentraban la mayor parte de la antes mencionada reunión entre maestros y alumnos.

Cursos verano UCMLa universidad, en sus orígenes, no estaba circunscrita a espacios físicos, sino al intercambio de conocimientos, pero el ser humano, en su desarrollo basado en la experiencia, al menos en mi caso, no puede obviar el lugar donde se produjeron esos intercambios “universitarios”, que ya para siempre conformarán en mi razón ese anclaje entre Euroforum y Universidad.

Hemos realizado 6 jornadas de innovación en OPTIMA LAB, de las cuales 3 han sido en el Euroforum del Escorial, y aunque de forma más o menos consciente tenía presente la unión universitaria al sitio, no ha sido hasta estas últimas donde he podido hacer explícita dicha vinculación. Esto ha sido facilitado por coincidir el final de las jornadas, con el inicio del montaje de los cursos de verano, que comenzarían escasas horas después de terminar las jornadas.

Sin embargo, decir que las jornadas OPTIMA LAB es volver a la universidad solamente por compartir espacio, sería traicionar el origen mismo del término, y todo su significado.

Reflexionando acerca de estas sensaciones a lo largo de las jornadas, he podido encontrar varias causas por las que las jornadas OPTIMA LAB son universitarias, en el más estricto sentido del término, más allá de los muros que las sustentan.

Algunas razones son:

  1. En las jornadas nos reunimos un grupo de personas con deseo común de mejora y aprendizaje, basado en el intercambio y la experiencia.
  2. Conformamos esta comunidad universitaria personas de orígenes del saber diversos, pero con un solapamiento fértil de intereses. Leyendo las diferentes crónicas de José Miguel, Antonio José, Jerónimo, David y Paz se entiende perfectamente esto último.
  3. En la universidad originaria, las personas estaban en el centro, siendo lo importante el valor que cada uno de ellos aportaba. En nuestro caso, en cada jornada hemos compartido experiencias con diferentes personas. En esta ocasión pudimos desvirtualizar a Alberto Almoguera, con el que ya compartíamos conocimiento online, y hemos podido hacerlo presencialmente. Y, por este mismo motivo, echamos en falta a Jesús Serrano, al que esperamos vuelva a acompañarnos en breve.
  4. Las jornadas siempre cuentan con una parte de aprendizaje transversal. En esta ocasión contamos con María Montaña Redondo, magnífica persona, y excelente profesional, que nos aportó conocimiento en dress-code. Jero nos presentó la formación oficial de Getting Things Done (GTD) en España y Antonio José nos actualizó conocimientos acerca de los últimos avances del iOpener Institute en cuanto a felicidad en el trabajo, aplicados a la red.
  5. En estas jornadas seguimos investigando, entre otras cosas, la forma de trabajar sin agenda, y estableciendo el “know-how” para hacerlo de forma óptima. Definimos el significado para nosotros de algunos términos, como el de consultor artesano. La universidad debe desarrollar conocimiento útil y aplicable; nosotros lo hacemos en cada jornada.

El nuevo papel de la universidad

La universidad, en los entornos VUCA en que nos movemos, debe replantearse su papel en la sociedad, y adaptarse a la nueva situación, basándose en los orígenes que motivaron su aparición. Uno de los principales retos es evitar convertirse en expendedora de títulos obtenidos a base de responder preguntas sin cuestionar las respuestas.

Como ya decía en el vídeo que encabeza el post, magnífico trabajo de Oscar Moussa, tengo la sensación de estar contribuyendo a desarrollar dentro del ámbito de la efectividad, los estándares del futuro. ¿Que hay más universitario que eso?