¿Qué es la consultoría artesana?

Consultoría artesanaNo es extraño que cuando participo en algún foro, y los participantes han leído mi curriculum, alguien acabé preguntándome, «oye, ¿qué es eso de la consultoría artesana?” La consultoría artesana es de esos conceptos fáciles de enunciar, pero tremendamente difíciles de entender y asimilar. Para enunciar que es la consultoría artesana, bastaría decir que es aquella que sigue los principios del manifiesto de la consultoría artesana. En la página de la consultoría artesana, existe un apartado donde puedes adherirte, expresando tu apoyo al manifiesto, para declararte públicamente consultor artesano. Es relativamente sencillo manifestarte consultor artesano. Se tarda muy poco en añadir unas palabras de apoyo al manifiesto, para sumarte a las 739 personas que ya se han adherido al mismo.

¿Qué significa entonces «SER» consultor artesano?

«SER» consultor artesano con mayúsculas es otro cantar. Con motivo del 2º aniversario de mi adhesión al manifiesto, quisiera compartir estas reflexiones a modo de «renovación de la adhesión al manifiesto» que en su día hice.

Entiendo que la pertenencia a este grupo de personas que se consideran «consultores artesanos» está algo indefinida, como el pertenecer a un equipo de fútbol, a una hermandad de penitencia, a un «casal» de las fallas, o a una peña de San Fermín. Realmente para pertenecer a un equipo de fútbol, ¿es necesario ser abonado, o acaso el requisito es ser accionista? Quizá alguien sin ninguna vinculación expresa a dicho club de fútbol es capaz de recitar las alineaciones de cada partido de los últimos 10 años y ha visto todos sus partidos por televisión, aunque no sepa exactamente ni dónde se encuentra el campo de su equipo, ¿Es acaso esta persona menos aficionada que los otros? Es complejo determinar la pertenencia a un grupo como el de los consultores artesanos y, sobre todo, el grado de pertenencia. A veces es más sencillo determinar algo por exclusión que por inclusión.

Para ello, acotando el grupo, y por una cuestión gramatical,  podemos decir con cierto grado de certeza que lo forman consultores y, dentro de los consultores, sólo pertenecen a él los que son artesanos. Con lo cual la primera exigencia es que seas consultor y, de entre todos los consultores, los artesanos son los que tienen cabida en este grupo.

¿Por qué artesanos?

Esta reflexión me hace identificarme aún más con el término, puesto que lo artesano es algo que he vivido desde pequeño. Mi padre tenía una empresa de estructuras metálicas, que allá por los años 60 fabricaba, cuando pocos lo hacían, diferentes tipos de transformados metálicos. Hacía un poco de todo, desde ventanas hasta fábricas de conservas llave en mano. Desde que tengo uso de razón, y antes, tuvo que decidir entre uno de estos 2 modelos productivos, el industrial o el artesano. Mi padre eligió el artesano. El modelo artesano, al contrario de lo que muchos pueden creer, no implica para nada falta de innovación, ni mantener la forma de trabajar de «siempre». Al contrario, supone precisamente una labor constante de innovación para mantenerse al día en las últimas tendencias. Ser artesano implicaba elegir entre construir 4 hipermercados de esos que aparecieron como churros en las afueras de las ciudades desde finales de los 90, todos iguales, o adaptarse al espacio de una vieja almazara, y sobre ella desarrollar una ampliación que permita incluir en el mismo espacio el doble de maquinaria. Mi padre eligió la 2º opción. Era más difícil, no eran tan rápidos sus resultados, pero sus proyectos todavía hoy pueden verse allí donde están. Lo otro lo podía hacer cualquiera; lo que hacía mi padre, requería una especialización de la que pocos en aquella época eran capaces. Cuando empezó, viajaba a Bilbao al menos una vez por semana, porque en Andalucía no había acerías, para aprender cosas nuevas. Yo concibo lo artesano así, dar soluciones no evidentes a los problemas y, para mí, la declaración de la consultoría artesana refleja, en el ámbito de la consultoría, aquello que mi padre eligió en el ámbito de los transformados metálicos. En mi preocupación por profundizar en esta definición, en las últimas jornadas de innovación de OPTIMA LAB, pedí a mis compañeros que trabajáramos nuestra definición de consultoría artesana. Fruto de ese trabajo, concluimos que la consultoría artesana es una: «Manera alternativa de entender la consultoría para la mejora de las organizaciones, desde la cercanía con las personas, el conocimiento compartido y el compromiso con el aprendizaje basado en la experiencia.»

Consultores artesanos según OPTIMA LAB

Es una manera alternativa, porque de manera activa se diferencia de la consultoría industrial, ofreciendo soluciones personalizadas y óptimas.

Se basa en la cercanía con las personas, porque parte de la premisa que únicamente a través de las personas, poniéndolas en el centro de cualquier proceso de cambio, se pueden transformar las organizaciones, ya que, como afirma el maestro Moliní, «las personas solo cambian sin quieren».

Los consultores artesanos buscan compartir de forma abierta su conocimiento, poniendo por delante su experiencia como aval, al servicio de los demás de manera abierta, y con la apertura al diálogo del que admite que pueda existir prueba en contrario a sus tesis.

Como decía al principio, es difícil definir quien es consultor artesano, y mucho más el grado de artesanía desarrollado. Sin embargo, es relativamente sencillo establecer que cuanto más industrial sea tu forma de actuación, menos artesana será. Esto se puede ver en cada uno de los adjetivos de la consultoría artesana de nuestra definición. Si, por ejemplo, no compartes de forma abierta, o en tus diálogos no das derecho a réplica, o practicas el acercamiento intrusivo hacia tus potenciales clientes, no eres artesano, y además empobreces tu propio aprendizaje y el de los demás.

Tras 2 años como consultor artesano, y asumiendo el camino que queda por delante, hoy me siento cada vez más artesano.

By | 2016-09-03T12:42:22+02:00 4 septiembre, 2016|Categories: Off-Topic|Tags: , |0 Comments

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