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Por qué vas a fracasar en tus propósitos de año nuevo… Una vez más 

Fuerza de voluntadEl final de un año, junto con el principio del siguiente, suelen ser momentos de revisión y de planteamiento de nuevos propósitos que, con el año entrante, sí o sí, vamos a cumplir. Normalmente duran poco tiempo estos buenos propósitos y, durante el mismo, nuestro deseo de cambio no produce los efectos deseados.

La clave de que esto sea así ya la apuntó Albert Einstein hace tiempo:

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

Pretendemos cambiar realizando lo mismo. Alguno puede pensar que se ha puesto en marcha a realizar cambios pero que no ha servido de nada, a pesar de que lo hizo con determinación e, incluso durante un tiempo, fue capaz de cumplirlo. Sin embargo, no ha conseguido el cambio que esperaba llevar a cabo.

Me gustaría que pensaras qué ocurre el día antes de irte de vacaciones. Te das cuenta de que hay una serie de actividades que quieres hacer antes de irte y, con la idea de dejarlas hechas, te pones a trabajar de manera que, en un par de días consigues terminar todo lo que te habías propuesto, siendo capaz incluso de desatascar algunas tareas que llevabas tiempo posponiendo. ¿Por qué, de repente, dos días antes de las vacaciones eres capaz de hacer aquello que no habías sido capaz de hacer en 15 días? Esos 2 días, basándote en la necesidad de dejar hechas las tareas antes de vacaciones, has sido capaz, a través de la fuerza de voluntad, de realizarlas. En esos momentos, yo suelo plantearme qué pasaría si fuera capaz de hacer las tareas así todos los días del año. Sería magnifico trabajar tan bien siempre.

El problema es que ese trabajo basado en la fuerza de voluntad no es replicable en el tiempo. No lo es porqué nos hemos basado en la fuerza de voluntad, y esta nos permite cambiar nuestro comportamiento en un momento del tiempo y realizar cosas extraordinarias en momentos extraordinarios, pero realizar lo ordinario de manera extraordinaria es otro cantar. Por este mismo motivo el inicio de año, que es otro momento extraordinario por el propio significado de comenzar de nuevo, supone una oportunidad de cambio. El problema es que si buscamos realizar el cambio basándonos en nuestra fuerza de voluntad, hay una alta probabilidad de que fracasemos, puesto que la fuerza de voluntad no sirve de forma permanente.

¿Cómo podríamos entonces conseguir los cambios deseados? Para conseguir los cambios deseados tenemos que conseguir hacer lo extraordinario de manera ordinaria, y eso no se consigue basándote en la búsqueda del resultado, sino a través de la conducta necesaria para conseguir el propósito. Si consigues automatizar la conducta que te permite alcanzarlo serás capaz de acercarte a él de manera automática y permanente en tiempo. Si lo haces a través de la fuerza de voluntad serás capaz de mantenerlo el tiempo que seas capaz de mantener esa fuerza de voluntad, que es extraordinaria. Una conducta repetida de manera continua y permanente es lo que conocemos como hábito.

Al plantearte tus propósitos para el próximo año piensa en los hábitos que tienes que adquirir para conseguirlo. Si este año has decidido correr una maratón, intenta adquirir el hábito de correr un numero de días por semana antes de dar los siguientes pasos. Aprovecha tu fuerza de voluntad para conseguir los hábitos en vez del objetivo y comprobaras que adquiriendo hábitos los resultados llegan.

¿Te atreves a hacer cosas distintas para que tus resultados sean distintos?

By | 2016-04-22T10:52:23+02:00 10 enero, 2016|Categories: Efectividad|Tags: , , , , |2 Comments